miércoles, 20 de julio de 2016

MACRI PODRA EVITAR UNA NUEVA DEVALUACION ?


Del otro lado de la Plaza de Mayo, Prat-Gay se despachó como nunca contra Sturzenegger por su política de tasas de interés altas para aspirar pesos del mercado y combatir así la suba de precios. Le recomendó dejar de mirar “solo la inflación porteña” y protestó por la lentitud del jefe del Banco Central al reducir las tasas de interés, que esa misma tarde bajó un punto hasta 33,25% anual. Fue en otra recepción por el Día del Periodista, improvisada en el Palacio de Hacienda junto al ayer allanado Juanjo Aranguren, Guillermo Dietrich y Pancho Cabrera. A mediados de abril, en Washington y cuando todavía le pedían explicaciones por la disparada del dólar a $16 del verano, el propio ministro había dicho todo lo contrario. “Fue bastante obvio que la baja anterior de las tasas de interés fue un poco apresurada y en ese sentido, en el próximo ciclo, las autoridades del Banco tal vez vayan a ser más prudentes”, sostuvo entonces en un reportaje con Clarín. De ahí que en Reconquista 266 aseguren que lo suyo no es orto ni heterodoxia, sino mero gataflorismo.

El interrogante es si Macri optará por evitar una nueva devaluación e intentará reactivar la economía a partir de un impulso fiscal basado en la obra pública, en una suerte de revival de la política de Axel Kicillof pero con salarios reales más bajos y financiada con deuda externa, o si escuchará el consejo de economistas como Javier González Fraga, quien conversó días atrás con el viceministro Pedro Lacoste y le habló del atraso cambiario. El mentor de Prat-Gay y de Martín Lousteau también le comentó que le generó “una gran satisfacción” la repercusión de su ya célebre “le hicieron creer al empleado medio que podía viajar al exterior”. A su juicio, “puso de relieve el populismo que se vivía” hasta diciembre.

El debate está abierto pero las voces cada vez desentonan más en el amplio espectro de economistas que todavía apoya a Macri, mientras su imagen pública positiva perfora por primera vez el 50%, según el promedio de mediciones que difundió esta semana la consultora Contexto. Otra que sonó desafi - nada esta semana fue la del economista jefe del think tank FIEL durante más de 20 años, Fernando Navajas, quien escribió preocupado que “el argumento de que ‘no hay que preocuparse porque el tipo de cambio ahora es flexible” ayuda poco. Más bien es al revés: justamente hay que preocuparse porque el tipo de cambio es flexible. Y los paliativos que te sugiere la ortodoxia se parecen a usar una pistola para sacarte el dolor de cabeza, como lo es abrir la economía con atraso cambiario”.

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