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miércoles, 20 de julio de 2016
AL ESTABLISMENT LE GUSTA EL CAMBIO, PERO LO QUE NO SABEN ES HACIA DONDE LOS LLEVA
Lejos de la discusión de coyuntura sobre el blanqueo y la reforma previsional, la cuenta regresiva hacia el tan mentado segundo semestre del año encuentra al empresariado en pleno debate sobre el esquema macro al que apostará el Gobierno para reanimar la economía. Ya perdidas las esperanzas de vaya a lograrlo antes, la pregunta que se hacen los dueños del capital es si la luz al final del túnel que divisó esta semana la vicepresidenta Gabriela Michetti alumbrará al país al menos en algún momento de 2017. La recrudecida tensión entre Alfonso Prat-Gay y Federico Sturzenneger no los mueve al optimismo y el fantasma del atraso cambiario vuelve a recorrer las fábricas al cabo de un segundo trimestre durante el cual la inflación terminó de “comerse” la devaluación de diciembre. Aún sin nuevas inversiones reales en el horizonte, por más listas de anuncios refritos que difunda el Ejecutivo, quienes toman las decisiones en el mundo de los negocios aguardan desconfiados el resultado de los viajes que emprenderá este invierno Mauricio Macri: primero a Colombia y luego a Chile para abrazar la Alianza del Pacífico y más tarde a Europa para empezar a abrir las fronteras entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).
El abogado Julián De Diego, uno de los dos laboralistas más consultados del planeta corporativo junto al titular de la poderosa cámara de la industria alimentaria, Daniel Funes de Rioja, no piensa rifar el prestigio que supo cosechar entre las casi 200 multinacionales que asesora. El consejo que les dio a sus clientes extranjeros en las últimas semanas es lapidario: no es momento de enterrar dólares en Argentina sino de esperar y ver, porque el plan que tenía el Presidente para volver a crecer al cabo de un cuatrimestre de ajuste y otro de estabilización ya naufragó. Los dos altos ejecutivos que compartieron su diagnóstico con BAE Negocios le reconocieron el mérito de la sinceridad; si bien concuerda en general con el sentido de las medidas adoptadas por la administración Cambiemos, no deja de señalar sus debilidades.
Rodolfo Santangelo, el socio histórico del presidente del Banco Nación y consultor personal de Macri, Carlos Melconian, hizo lo propio al difundir la semana pasada un informe con perspectivas sombrías ante lo que considera una estrategia fi scal demasiado dispendiosa por parte de Prat-Gay. Si se aprueba el proyecto de ley jubilatoria y de blanqueo de capitales que anoche obtuvo dictamen en Diputados, el economista vaticinó una crisis presupuestaria en el corto plazo.
Las dudas llegan hasta el entorno más íntimo del mandatario: su “hermano” Nicolás Caputo, a quien no dudó en prestarle 22 millones de pesos ($3,5 millones en el último año) y quien lo apadrinó en su boda con Juliana Awada, tampoco cree que el plan para liquidar las deudas pendientes con los jubilados mejor pagos sea una buena idea. Menos aún lo atrae la idea de vender acciones de la ANSES en empresas privadas para afrontar ese costo: “Yo no las vendería ahora. En todo caso las vendería dentro de dos años, porque van a valer más. Y si fuera gobierno, más todavía. ¿Cómo no voy a confiar en mi propio proyecto económico?”, dijo a este diario el empresario en un cóctel en la Bolsa al que acudió el martes como flamante vice del Merval.
Fuente: Alejandro Bercovich para abercovich@diariobae.com
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